
Lennie Walker de diecisiete años, lectora empedernida y fanática de la música es segundo clarinete de la banda de su instituto. Vive feliz y sin contratiempos a la sombra de Bailey, su impetuosa hermana mayor. Pero cuando Bailey muere repentinamente, Lennie se convierte en protagonista de su propia vida... Y, aunque nunca había salido con ningún chico, de pronto se encuentra intentando compatibilizar a dos. Toby era el novio de Bailey; Lennie se identifica con el dolor que siente, Joe es el chico nuevo del pueblo, acaba de llegar de París y su sonrisa casi mágica solo puede compararse con su talento musical. Para Lennie son el sol y la luna: uno saca de su pesar mientras el otro le ofrece consuelo. Aunque, al igual que los propios cuerpos celestes, si llegan a chocar estallara el mundo entero.
Nadie puede entender el dolor de Lennie o eso piensa ella. Nadie puede llegar a sentir el tremendo vacío que ha supuesto la muerte de Bailey, su hermana mayor. Ya no podrán contarse secretos, ni compartir su vida, ni imaginar donde puede estar esa madre que las abandono hace tiempo. Ni Abu, su abuela, la que pinta mujeres verdes y tiene muy vivo recuerdo de su hija, ni su tío Big, ni tampoco su mejor amiga Sarah. Nadie.




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